Mira la foto: ¿niña o adolescente? No se nota en la cara de un día para el otro. ¿Preocupada o contenta? ¿Las 2 cosas? Pero tratemos de no preocuparnos más de lo necesario. ¿No te parece?
Allá por fines de julio de 2008, un equipo de profesionales de la salud de una policlínica del CASMU cercana al liceo 20 donde trabajo, ofreció venir a darle charlas a grupos de primer año, o sea, en pleno comienzo de la adolescencia. Para preparar estas charlas, enviaron unas hojas con 2 preguntas para contestar por escrito los propios alumnos:
¿Cuáles son los cambios de la adolescencia que más te preocupan?
¿Qué puedes hacer tú para cursarlos (los cambios) con salud?
El 13 de agosto, “desembarcó” este equipo en mi clase con 1º 8. Voy a compartir mis apuntes con ustedes:
I
Hay problemas de salud muy peligrosos en especial para los adolescentes, y que no se previenen vacunándose. Dos ejemplos:
Los accidentes de tránsito, que matan muchos jóvenes.
Y las adicciones a las drogas. Es la pérdida de libertad individual por algún estimulante. ¡Qué cosa! Parecería al revés: alguien que se anima a consumir sustancias prohibidas se muestra más libre que otro que no se anima. Pero si llega a convertirse en adicto, se le acabó la libertad… ¡Qué precio tan alto es caminar por ese borde entre el consumo y la adicción! ¿No?
II
La vida es un proceso de cambios que van ocurriendo unos tras otros. Para estudiarlos mejor, se pueden dividir en etapas. El envejecimiento es una de esas etapas de cambios.
La adolescencia es otra etapa de cambios. Uno de esas tipos de cambios son los cambios físicos (los cambios del cuerpo).
Dentro de los cambios físicos está el crecimiento: todo el cuerpo crece, aumenta de tamaño, y también crecen ciertas partes del cuerpo.
Hay 2 períodos muy acelerados de crecimiento en la vida: uno es desde que somos una sola célula dentro del cuerpo de nuestra mamá hasta los 3 años; el otro es la adolescencia, creciendo entre 8 y 10 cm al año.
El crecimiento no es ni parejito ni ordenadito durante el tiempo en la misma persona, ni en la rapidez, (por eso de habla de los “estirones”), ni en las partes del cuerpo (los brazos y piernas pueden crecer más rápido que el tronco). Cada cuerpo crece con sus propios tiempos, así que a no ponerse ansioso.
Pero, comparando cómo crecen las muchachas y los muchachos, se ve esta tendencia: las muchachas crecen mucho más rápido que los varones. Ya a los 12, 13 o 14 años las chicas pueden tener la altura definitiva (o sea, la que tendrán de “grandes”). En cambio, los varones siguen creciendo hasta los 20 o 21 años. Son edades promedio.
Otro tipo de cambios es el desarrollo sexual, o sea, los cambios que van a permitir a hombres y mujeres poder reproducirse. Un hecho importante que indica que el cuerpo está prácticamente listo para esto es la producción de óvulos en las muchachas, y la producción de espermatozoides en los muchachos.
En las muchachas, la producción de óvulos tiene mucho que ver con el sangrado normal que sale por el orificio vaginal, un proceso llamado menstruación. Porque las mujeres tienen un órgano llamado útero (¡nuestra primera casa!), y es tan prolijita esa “casa” o “nido” que se acondiciona, se renueva una vez por mes aproximadamente, por las dudas de que se forme una nueva vida para vivir allí. Cuando pasó más o menos un mes y no hubo embarazo, entonces la capa interna del útero se renueva: crece una parte nueva, y la parte vieja es expulsada como mezcla de sangre y tejido. ¡Todo muy natural y muy sano! Es un ciclo. A la primera menstruación se le llama menarca. El promedio de edad en que ocurre es 12 años y medio. Estas edades promedio solo sirven de referencia, para tener una idea. No sirven para saber si soy “normal” o soy “anormal”. Mejor pensar que “yo” soy “yo”. Y si tengo dudas, pregunto…
Y en los muchachos, la producción de espermatozoides tiene que ver con la salida por el pene de un líquido blanco y pegajoso que es el semen. La salida de semen se llama eyaculación, y la primera eyaculación se llama “primera eyaculación” (jaja). Frecuentemente ocurren de noche, mientras el varón está durmiendo. Los médicos le dicen “poluciones nocurnas”, todo muy natural y muy sano…
Otros cambios acompañan a estos que acabamos de decir; son los que dan las características sexuales en las mujeres y en los hombres, o sea, lo que nos diferencia físicamente a mujeres y hombres. Glándulas mamarias desarrolladas (mamas, senos) en la mujer pero tetillas (mamas no desarrolladas) en el hombre, crecimiento de caderas capaces de “hacer nacer” hijos en las mujeres y no en los hombres, distribución de la grasa acumulada bajo la piel de manera distinta en mujeres que en hombres.
Agreguemos a esto el crecimiento de los genitales externos (pene y testículos en el hombre, vulva en la mujer), del vello (pelo) que rodea a los genitales externos, el cambio de voz (llega a ser más grave en el hombre que en la mujer)… y los granitos…
III
Así que las primeras menstruaciones y las primeras eyaculaciones están indicando que el cuerpo sería capaz de producir células reproductoras maduras, o sea, capaces de unirse para formar un nuevo ser.
Esto nos da un poder enorme, el poder de procrear. Pero también una responsabilidad enorme: la de hacerse cargo de hijos para que lleguen a ser personas sanas y plenas.
Es muy comprensible entonces que sea tan necesario que las muchachas que inician su adolescencia se pregunten (o se vuelvan a preguntar): ¿cómo puedo quedar embarazada? Y los varones que comienzan su adolescencia se pregunten: ¿cómo puedo dejar embarazada a una muchacha?
¿Para qué esta pregunta? Para poder decidir con libertad y responsabilidad el momento de la vida en que cada uno está lo bastante maduro y convencido como para hacerse cargo de un hijo, y también lo bastante maduro y convencido para decidir con quién compartir esa responsabilidad.
Sin duda tener un hijo te cambia bruscamente y totalmente la vida. Entre las alumnas preguntadas (¿cuáles son los cambios que más te preocupan?), el cambio más preocupante es justamente ese: la posibilidad del embarazo.
Entonces, el conocimiento de cómo ocurre el embarazo es imprescindible y fundamental. ¿Cómo llega el espermatozoide hasta donde está el óvulo?
Debe haber un encuentro entre varón y chica (una “relación sexual”) y el semen del varón debe entrar por el orificio vaginal al interior de la vagina. Cada gota de semen tiene una gran cantidad de espermatozoides. Puede haber entrada de semen durante el contacto entre el pene y los genitales femeninos (la vulva), aunque no entre el pene a la vagina.
Los espermatozoides una vez dentro de la vagina son capaces de “deslizarse”, “nadar” con gran rapidez hasta llegar al útero; y del útero llegan hasta un tubo que está a la izquierda y otro a la derecha. Esos 2 tubos son las Trompas de Falopio. Si la chica produjo un óvulo que está vivo dentro de una de estas trompas, los espermatozoides llegarán a él y uno solo se unirá y se formará la primera célula de un nuevo individuo humano.
¡Qué difícil es tomar la decisión de tener un hijo pero que fácil que es producirlo!
IV
¡No quiero quedar embarazada, no quiero embarazar! “Entonces cuidate”, te dicen. ¿Qué significa? En el caso del varón significa cubrir su pene con un “forro” de látex llamado preservativo o condón. ¿Para qué? Para que el semen quede guardado dentro de ese “globito” de látex y no pase a la vagina. Atención 1: hay que colocarlo cuando el pene está erecto y justo cuando va a comenzar su relación sexual. Dicen estos médicos: “no juegues un poco y después te lo coloques, colócatelo al empezar para estar tranquilo”. Atención 2: luego que se eyaculó el semen hay que acordarse de sacarse el preservativo con cuidado sin que se salga el semen. Y no dejarlo por ahí… ¡ni tirarlo por el water! Usar preservativo no es así nomás… Es sencillo cuando ya se aprendió a usarlo. Así que hay que aprender con paciencia y precaución.
En el caso de la chica, puede “tomar pastillas”. ¿Qué hacen las pastillas? Hacen que no se produzcan óvulos. Pueden llegar los espermatozoides pero no hay óvulo… Tomar pastillas no es así nomás: hay que tomarlas correctamente, hay que aprender.
V
Menos mal que, cuando le llegó a la pediatra Ana (la médica de niños y adolescentes) este borrador basado en los apuntes que tomé cuando ella y los otros médicos vinieron a hablarnos sobre “cambios en la adolescencia”, ella (la pediatra) me envió un mail diciéndome que no me olvidara de los…
“Los anticonceptivos de emergencia: se pueden utilizar frente a un accidente con el preservativo: rotura, salida del semen, o cualquier duda con su efectividad en esa relación. También en el caso de que una adolescente haya sido abusada (o sea, violada, o sea obligada a tener una relación sexual contra su voluntad).
Se deben tomar antes de las 72 horas (o sea antes de pasados 3 días) de la relación sexual, se toman 2 comprimidos juntos.
La sustancia química se llama LEVONORGESTREL 75, y los nombres con los que se venden estas pastillas en las farmacias son: EVITAREM, SECUFEM, PRIKUL. No se necesita receta del médico para comprarlas”. ¡Gracias, Ana!
Yo agregaría que la idea es usar correctamente el preservativo (condón, “forro”) desde el comienzo de la relación sexual, y entonces casi siempre no habría necesidad de usar esas pastillas de emergencia. Pero claro, es importante saber que existen. Pero por algo se llaman de emergencia: usarlos solo si hay una gran duda de que algo no haya salido como ambos querían.
VI
Pero el preservativo tiene una ventaja que no tienen las pastillas. Bien puesto desde el inicio de la relación, evita que virus o microbios que estén en el pene (o salgan de él) lleguen a los genitales femeninos. Y también al revés: que los virus o microbios que estén en los genitales femeninos se contagien a los genitales masculinos. O sea, el preservativo evita también las enfermedades de transmisión sexual (las “ETS”).
Un cambio que preocupa en especial a los alumnos varones consultados es justamente el contagio del virus HIV (el virus que causa SIDA).
VII
Los mensajes de este equipo de salud para no tenerle miedo al embarazo son:
Disfrutar de la sexualidad con seguridad, sobre todo cuando no hay aún una pareja estable (o sea, cuando una chica y un varón no llegaron a tener un grado de fidelidad y compromiso como para intentar “formar una familia”).
Aprender a cuidarse uno.
Mantener mi autonomía para controlar la situación, para que mis derechos
personales sean respetados, para tomar mis propias decisiones… Incluso para ser libre de elegir en qué momento de mi vida quiero tener relaciones sexuales y con qué persona.
¿Quieres ayudarnos? Aquí hay información médica pero también una forma de ver la sexualidad en la adolescencia y unos mensajes que se consideran "saludables". Si tienes ganas, puedes enviarnos a ciencia20@gmail.com otra información que te parezca clara y necesaria, y también reflexiones y comentarios que mejoren este texto.
Imágenes: Google imágenes ("Adolescentes preocupados")