domingo, 15 de abril de 2007

EL MBURUCUYÁ Y LA PASIÓN DE CRISTO


Palabras y temas clave: nombre científico y vulgar de los seres vivos, relación entre ciencia y sociedad, el acto de observar.

Habrán visto una enredadera con frutos como huevos anaranjados, y con unas flores de color blanco y azul oscuro muy llamativas e interesantes. También escucharon su nombre indígena, mburucuyá. Esta planta tiene otro nombre: pasionaria o flor de la pasión (“flor da paixâo” en portugués y “passion flower” en inglés).


Me pareció un nombre muy romántico. Hasta que me enteré de que no era cualquier pasión, era por la Pasión de Cristo. Los cristianos le llaman Pasión a todo lo que le sucedió a Jesús desde que Judas le dio un beso hasta que murió crucificado. Y la recuerdan especialmente en cada Semana Santa.


El nombre que le pusieron los científicos es Passiflora coerulea L. No hay que saber latín para darse cuenta de que “Passiflora” debe querer decir “flor de la pasión”. Coerulea (se pronuncia “cherulea”) en latín significa “de color azul oscuro”. Y la ”L” al final es por el apellido del científico que le dio este nombre científico. Se llamaba Carl von Linnaeus (le podemos decir “Linneo”), vivió en Suecia durante el siglo XVIII (18), y hace casi 230 años que murió. ¿Habrá sido él quien inventó ese nombre “flor de la pasión”? Seguro que no. Para armar el nombre científico de esta planta, Linneo debió tomar el nombre común que ya habían creado en la cultura europea (o sea, “flor de la pasión”), y distinguió el color azul oscuro dominante en la flor de esta especie.


Esta enredadera vivía muy tranquila desde hace millones de años en esta parte oriental de América del Sur, en bosques bajos cercanos a ríos y arroyos. Mucho más tarde fue conocida por los hombres indígenas que poblaron primero estas tierras. A partir del siglo XVI (16) llegaron los españoles a esta zona de América y algunos se habrán encontraron con esta flor. Avisaron al naturalista que era la persona que estudiaba las plantas y animales, tomaba notas, hacía dibujos, y recolectaba material natural para llevar a su país en Europa. Este naturalista probablemente puso algunas flores y hojas de mburucuyá entre papeles y las prensó para conservarlas secas pero en buen estado, y así llevarlas cuando volviera en barco.


Esta flor se iría haciendo conocida y popular por los recién llegados europeos a estas tierras americanas recién conquistadas. Talvez los indígenas les enseñaron algún uso medicinal de esta planta. Y talvez se enviaron semillas o plantas a España y Portugal y se empezaron a conocer y cultivar también allí. La cosa es que algún europeo ibérico (de la Península Ibérica) aquí en América del Sur, o allá en Europa, al observar detenidamente las flores de esta enredadera, le hicieron acordar fuertemente a la Pasión de Cristo. Pensemos que la religión católica estaba muy metida en la cabeza y en el corazón de la mayoría de estos europeos; era parte fundamental de su cultura. Entonces, no debe extrañarnos que la observación de esta flor activara esta relación con ese hecho tan importante para los cristianos.


Mi querido amigo Alejandro me hizo conocer un libro escrito por un español llamado Juan M. de la Sota, que anduvo por las décadas de 1820 y 1830 estudiando la historia natural y social de nuestro país y de Argentina. Se puso a leer mucha cosa que otros escribieron sobre las plantas y animales que encontraron en esta región del planeta. Así aclara el porqué del nombre “flor de la pasión” dado al mburucuyá:


“El mburucuyá es el portento de las hierbas, la gracia de los prados, el esmero de la naturaleza y el incentivo natural más vivo de la devoción cristiana a la pasión de Jesucristo. Llámanle los españoles granadillo y con nombre más piadoso flor de la pasión”.



“Su flor es el único misterio de las flores porque no excediendo el tamaño de una grande rosa, formó la naturaleza en este breve campo una especie de teatro, en que al natural se hallan simbolizados los principales misterios de la pasión del Redentor. Echa por fundamento cinco hojas más gruesas, verdes en lo exterior y en lo interior sonrosadas: sobre éstas puestas en cruz otras cinco purpúreas por ambas haces. Sobre este trono purpúreo se va armando una especie de pabellón, formado de unos hilos rojos con mezcla de blanco, al que unos llaman corona, otros manojo de azotes. En medio de este pabellón o corona se levanta una columna blanca, como de alabastro, redonda cual si fuera torneada, y remata con gracia en una manzana o bola que tira a ovalada. Del remate de esta corona nacen cinco como expresas llagas distinta cada una de por sí y colgadas de cinco hilos tan perfectos que parece no los pudiera labrar en otra forma el más diestro artífice, bien que en lugar de sangre tienen por la parte superior un polvo sutil dorado, al cual si se aplica el dedo deja en él pintada la misma llaga formada del polvo, como si pudiera estampar con tinta. Sobre la bola ovada del remate de la columna salen tres clavos perfectísimos, fijas sus puntas en dicha bola y sus cuerpos y cabezas pendientes en el aire, que parece se fijaron con industria, si no persuadiese lo contrario la experiencia. Por mostrar con tanta particularidad los misterios de la pasión, le dieron los españoles su nombre. Sus raíces se extienden en forma de cruz y sus sarmientos suben siempre cruzados (…)”.


Fuente: DE LA SOTA, JUAN M. Historia del territorio oriental del Uruguay (tomo I). Ministerio de instrucción pública y previsión social (Biblioteca Artigas). Montevideo, 1965. Páginas 48-50.


¿Quieres ayudarnos?



  1. ¿Qué quiere decir “mburucuyá” en guaraní? ¿Te animas a averiguarlo y compartirlo con nosotros?

  2. Necesitamos alguna foto o –mejor- un dibujo de la flor de esta planta, para ilustrar esta nota. Revisa las plantas de mburucuyá que tengas cerca, a ver si todavía le queda alguna flor. Sino, en la próxima primavera te invitamos a observar bien esta flor y hacer tu dibujo, y hacérnoslo llegar.

  3. ¿Qué más sabes de esta planta? ¿Has visto mburucuyás de flores amarillas o de otro color diferente al común? ¿Has probado o has hecho dulce de Mburucuyá? ¿Has observado la mariposa del mburucuyá buscar esta planta para continuar su ciclo vital? ¿Has visto sus huevos, sus larvas, su pupa? ¿Has tomado algún remedio a base de mburucuyá? ¿Has tomado té de hojas o flores de mburucuyá? ¿Se cultiva en otros continentes? ¿Qué animales has visto comer sus frutos? ¿Has intentado hacer germinar sus semillas? ¿Qué uso le darían los indígenas? Cuéntanos tus experiencias y conocimientos.

5 comentarios:

Prof. Alfonso dijo...

Hola a todos, Seba, buena idea y sería muy bueno que esto tenga futuro, como espacio de intercambio y de discusión, que muchas veces es lo que hace falta, el intercambio y no trabajar cada uno tirando solo del carro.

Un gran saludo y adelante.

Alfonso Perendones.

Prof. Alfonso dijo...

Hola a todos.
Sebastián, espero que esta idea propuesta de tener un espacio de intercambio tenga un gran número de colegas dispuestos al intercambio y a la participación.

La idea de compartir siempre es positiva, convencido estoy de que el trabajo en solitario no hace al docente.

Un gran saludo y apoyo la idea.
Alfonso.

estelaveg dijo...

me encanto la idea!!!
arriba!!
me comprometo a mandar algo sobre respeto de animales humanos y no humanos en el aula
besos
estelaveg

Aída dijo...

Felicitaciones por el trabajo que estás realizando. Por correo te envío una imagen de una Pasionaria. Esta planta ya no la tengo, fue atacada por el taladro y la planta murió. Fue traida del departamento de Artigas en la década del 80. La perdí hace 6 años y no he podido hacer otra planta a partir de semillas que obtuve de otra planta vecina, hija de la nuestra.
Respecto a dibujos, fíjate en la biblioteca del liceo, tenemos un libro hermoso sobre nuestra flora. Estaba guardado en el mueble metálico, donde se guarda el material de referencia, en el último estante. No recuerdo su autor.
Un abrazo, saludos a los alumnos.
Aída Sogaray

Sebastián dijo...

Qué buen espíritu el de todos.
Mentira que está todo mal, ¿eh?
A seguir construyendo juntos!!